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25 Nov 2016

Asertividad. Claves para ser más asertivo y tener más éxito a la hora de comunicarte

ASERTIVIDAD. CLAVES PARA SER MÁS ASERTIVO Y TENER MÁS ÉXITO A LA HORA DE COMUNICARTE

A veces puede ocurrir que no digamos lo que pensamos o que no nos expresemos como nos gustaría y que la otra persona pueda ofenderse.

Cuando aceptamos pasivamente estas situaciones, puede que nos encomendamos de ira y frustración y acabamos explotando de malas maneras. Es el momento de intentar ser más asertivos.

¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?

La asertividad es una habilidad social que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender y exponer unos derechos y argumentos sin agredir ni ser agredidos.

Ser asertivo no significa querer llevar la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean correctas o no. Todos tenemos derecho a equivocarnos.

Un ejemplo:

– María, no puedo ir a hacer la compra hoy. He trabajado más de lo normal y acabo de llegar a casa. Estoy cansado, ve tú.
– Sé que estás cansado, te esfuerzas mucho en el trabajo y tu jefe debería cargarte menos trabajo. Pero te pido por favor si puedes ir, pues tengo que entregar este trabajo mañana. Después podremos descansar.

¿PARA QUÉ SIRVE LA ASERTIVIDAD?

Ser asertivo sirve para exponer a los demás cuáles son tus deseos y necesidades, y para demostrar dignidad, autoconfianza y respeto por ti mismo.

Lo más interesante es que las peticiones que hagas desde la comunicación asertiva tendrán muchas más probabilidades de tener éxito, ya que estarás pidiendo legítimamente que se respete tu punto de vista.

Habitualmente esta manera de comunicarte te será útil para:

– Dar tu opinión, hacer una petición o pedir un favor

– Mostrar tus emociones positivas como alegría, atracción, ilusión u orgullo

– Expresar emociones negativas como críticas o desacuerdos

– Preguntar «porque» y sentirte legitimado para cuestionar la autoridad

– Compartir tus sentimientos y emociones con los demás y favorecer que ellos lo compartan contigo

– Resolver problemas cotidianos antes de que aparezcan emociones negativas que puedan descontrolar la situación

– Mantener conversaciones de forma cómoda y sin tener la sensación de estar faltando el respeto a nadie

CLAVES DE LA ASERTIVIDAD

1. Positivizar los pensamientos negativos

Si estás convencido de que tienes derecho de expresar tus sentimientos y emociones lo podrás hacer sin hacer daño a nadie.

2. Tener claro el objetivo

Si expones un problema, también puedes exponer que quieres solucionar o que propones hacer. El objetivo no es ganar la conversación sino solucionar algo.

3. Hacer referencia a los hechos y no a los juicios

Es importante que hables de los hechos objetivos y concretos, y no de las conclusiones y juicios personales. De esta manera conseguirás que la gente no se sienta agredida ni juzgada antes de empezar a tratar el problema.

4. Hablar desde un mismo y no desde el otro

Hablar desde un mismo ayuda a expresar las propias verdades sin hacer que la otra persona se sienta atacada o se ponga a la defensiva.

No es lo mismo decir «Me has tratado muy mal» que «me siento disgustado por cómo me has tratado».

Nunca nadie te podrá discutir cómo te sientes. Y describir tus emociones probablemente sorprenda la otra persona y la haga reflexionar y empatizar.

5. Mantener la calma

Si alguien está en desacuerdo contigo o desaprueba tu opinión o propuesta, no te pongas a la defensiva. Es mejor buscar una respuesta constructiva e intentar evitar el conflicto.

6. El lenguaje corporal y el tono de voz es fundamental

Estar seguro de ti mismo al hacer una solicitud o indicar una elección es básico. Por lo tanto, ponerse de pie, sonreír o mantener una expresión facial neutra y mirar a los ojos de la persona con la que te estás comunicando, son acciones que denotan seguridad e interés.
También es necesario que te asegures de que hablas con claridad y con el tono de voz adecuado.